viernes, 2 de enero de 2015

La alegría de empezar


Aprovechaba estas vacaciones para ordenar, colocar, tirar papeles en casa… y me encontré con uno, escrito no sé hace cuanto tiempo, en el que había recogido una serie de propósitos para un tiempo nuevo: cambiar de estado, empezar un curso, empezar un año…. Mientras queramos hacer distintas las cosas, hay esperanza en que se pueden mejorar, porque hay que querer hacer las cosas mejor, no conformarse con lo que ya hemos conseguido y seguir soñando. Por si acaso le pueden valer a alguien, las voy a compartir.

Quiero hacer una apuesta por la alegría, aunque alguna vez me encontraré con alguna persona que me lo ponga algo difícil.

Quiero llorar, pero sólo de alegría.

Quiero recibir sólo buenas noticias y cuando no sean buenas, descubrir en ellas, lo que puedan enseñarme

Quiero ser feliz por lo que tengo y he conseguido y no infeliz por lo que me falta o la vida no ha querido regalarme, aunque para mí sea vitalmente importante.

Quiero despertar cada día con ganas infinitas de vivir y esperar optimista a todo lo que el día tenga que depararme.

Quiero confiar y tener fe, aunque no tenga razones ni esperanza para confiar ni tener fe.

Quiero que nada durante este tiempo me haga perder la alegría.

Quiero descubrir que yo soy más importante que lo malo que pueda pasarme.

Quiero encontrar una razón para vivir, pero si no la encuentro, esperaré un día más hasta encontrarla.

Quiero confiar en que hay una persona en este mundo para quien yo soy tan importante como ella lo es para mí, aunque todavía no nos conozcamos.

Quiero ser feliz aunque alguna noche no tenga ni una sola razón para serlo. Ser feliz con lo que tengo., dando gracias por lo mucho que tengo y no maldiciendo lo poco que me falta. Quiero ser feliz aunque a veces los esfuerzos no se corresponden con los resultados.

Quiero ser feliz porque me lo merezco.

La lista es imperfecta e incompleta, pero puede ser un esbozo de algo mejor.
La alegría de empezar un nuevo año, aunque luego las cosas se tuerzan o se pongan duras, es parte de la vida. Porque seguro que todavía hay muchas cosas que descubrir, que aprender, por las que asombrarse… Que no falte, eso sí, la gente con la que compartir la vida: la familia, los amigos… Por que a pesar de que la vida no sea como nos gustaría que fuera, puede ser interesante vivir y descubrir algo  de lo que nos ha tocado.

jueves, 25 de diciembre de 2014

“Qué poco me gusta la Navidad”


Oía esta frase en la radio ayer por la mañana y me hizo pensar durante un buen rato. Estaban hablando de un centro de indigentes en la capital y de cómo pasarían estas fechas. También es habitual oír esta o alguna similar en las conversaciones de estos días. Supongo que no a todos nos tiene que gustar. Pero tal vez lo que sucede es que la frase no expresa bien del todo lo que se quiere expresar. Nadie dice expresiones del tipo: “No me gusta que Dios se haya hecho hombre”, o “Que Dios se haya encarnado”, o “Que haya nacido un niño al que llamaron Jesús”…  No estamos hablando de lo mismo.

Lo que no nos gustan no son las Navidades, son otras cosas. Por ejemplo, que todos echamos de menos a un familiar que ya no está con nosotros. Y a otro le echamos de más… Además, a ver si por echar de menos a los que no están, nos olvidamos de los que todavía están…

Lo que no nos gusta no son las Navidades, sino que seguimos teniendo problemas y nos cuesta ser felices, que estamos solos, que hemos puesto el corazón en personas que nos ha fallado. O peor aún, en cosas.

Qué poco nos gustan las Navidades cuando las familias se han roto, cuando ha habido violencia, gritos e insultos; cuando hay gente que se cree superior a los demás; cuando una torpe e inadecuada palabra, nuestro orgullo y nuestra soberbia, hacen que no pidamos perdón, alejando así más a las personas; cuando las mentiras, las envidias y el egoísmo han entrado en nuestras casas… Qué poco nos gusta la Navidad cuando nos encontramos con lo contrario a ella, en vez de fomentar lo que verdaderamente es.

No nos gustan tanto las Navidades si no hay niños pequeños en nuestras casas, contagiándonos de su energía, de su ilusión, de su alegría…

Mucha gente que se dedica a felicitar la Navidad, ¿sabe lo que esto significa verdaderamente? Tampoco es muy lógico el laicista mensaje Felices Fiestas. Sin Navidad, ni hay fiesta ni hay auténtica felicidad.

Para mí las Navidades ya no volverán a ser como cuando de niño iba a casa de mis abuelos, con ellos, mis tíos, mis primos, mis padres y mis hermanos. Pero hoy en día tengo que hacer que sean especiales para mis sobrinas y mi madre.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Felicitar la Navidad


 
Ahora, aprovechando las maravillas de las nuevas tecnologías, podemos felicitar la Navidad al momento. Si queremos hacerlo, no se tarda nada en escribir dos palabras y en enviarlas por WhatsApp. Y por si esto fuera poco, además, el cambio al color azul, nos informa de que la persona lo ha recibido. También hay dibujos que imitan las postales tradicionales. Algunas felicitaciones se envían por correo electrónico. Las hay que se mueven, que tienen música, que tienen humor…

La postal “tradicional” está en desuso. Hay que comprarla, pensar bien el texto que quieres escribir, escribirlo, escribir la dirección en la parte delantera del sobre, escribir la dirección del remitente en la parte posterior, comprar el sello, ponerlo en la parte superior del sobre encima de la dirección, ir hasta correos o un buzón y mandarla. Aunque el proceso es más largo, merece la pena. De alguna manera, estás demostrando, aunque no haga falta, que te tomas un rato por esa persona, que te importa ese tiempo, ese esfuerzo, ese dinero… esa persona…

El año pasado los alumnos de 1º de Bach de Medina de Rioseco del IES Campos y Torozos, mandamos unas cuantas postales para felicitar a los compañeros de otros institutos. Este año lo hemos hecho también desde el IES Santo Tomás de Aquino, de Íscar. Esta puede ser una actividad que nos ayude a unirnos entre nosotros, colegios e institutos, públicos con concertados, la ciudad con la provincia… y proclamando además algo tan hermoso como feliz Navidad.

Decir feliz Navidad es reconocer que confías en el poder de la debilidad de un niño recién nacido. Es anunciar que todavía podemos esperar que el mundo sea un poco mejor y más justo. Que todo tiene un sentido que estamos buscando. Que ninguna lágrima quedará sin ser enjuagada y todo dolor se tornará en alegría.

Significa que si Dios se ha hecho hombre nosotros tenemos que ser mejores hombres, mejores personas. Si Dios se ha hecho hombre, está con nosotros, entre nosotros, no es un ser ajeno, lejano y extraño.

Que digamos feliz Navidad, a la cara, por correo electrónico o por WhatsApp, que lo importante es que lo digamos a cuantas más personas mejor. Y si nos animamos a escribir alguna y mandarla por correo, pues bien también. Porque hay tradiciones que deberíamos de mantener.

 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Seguimos profundizando

El curso pasado recibimos una invitación del Parlamento Universal de la Juventud para participar en unas jornadas sobre pedagogía. Nos ofrecieron hacer una pequeña ponencia y los alumnos de Santo Tomás, se animaron a prepararla, aunque después no pudimos viajar a Madrid para exponerla. A mí el texto me parece interesante para seguir reflexionando sobre esta asignatura; teniendo en cuenta además que las reflexiones han sido elaboradas por los alumnos mayores.
Aquí va el texto:
Queridos amigos del Parlamento Universal de la Juventud
                Somos los alumnos de 4º de la E.S.O y 1º de BACH de la asignatura de Religión y Moral Católica del I.E.S. Santo Tomás de Aquino, de Íscar, Valladolid.
                En primer lugar, queremos agradeceros la invitación que el PUJ, sobre todo en la persona de Cristina Díaz, nos ha hecho para participar mediante esta ponencia en el marco de las VIII Jornadas Fernando Rielo de Pedagogía. En segundo lugar, queremos disculpar nuestra ausencia, pero compromisos como los exámenes han impedido nuestra presencia.
                En el debate, la reflexión y el trabajo que hemos realizado, con los materiales que hemos empleado, hemos querido enfocar nuestro planteamiento a lo que creemos que aporta una asignatura como Religión en las instituciones de enseñanza pública.
                A menudo encontramos noticias en prensa, foros de internet, comentarios de amigos… mil fuentes distintas de las que se vierten otros tantos comentarios sobre la religión en general o la asignatura en particular. No siempre estos comentarios son tan acertados como debería. Muchos creen saber cosas sobre religión, pero no siempre se habla con el conocimiento y el respeto que para otras cosas sí se exigen.
                La premisa de la que partimos es que los alumnos que cursamos esta asignatura consideramos que ésta tiene una serie de elementos positivos, que ayudan a la persona, que la construye, la dignifica, la cuestiona preguntas profundas… Consideramos por lo tanto que existe un prejuicio o un desconocimiento por una parte de la sociedad que repudiando la asignatura aboga por su desaparición en el ámbito de la educación pública. Queremos explicar lo que esta asignatura nos aporta a nosotros y lo que creemos que aportaría también a otros alumnos.
                Seguramente que de todo lo que digamos se podrán poner uno o mil ejemplos contrarios. Aún así, esta propuesta es lo que queremos, lo que deseamos, lo que podemos pedir. Durante la primera etapa de nuestra vida y tal y como funciona hoy nuestra cultura, tenemos que conocer y relacionarnos con muchas personas que tienen una encomienda importantísima: educarnos y enseñarnos. Los maestros y los profesores tienen esa tarea encomendada por la sociedad y por los padres. Pero todas las personas con las que nos relacionamos a lo largo de toda la vida nos influyen en mayor o menos medida, seamos o no conscientes, para bien o para mal. Y nosotros también terminaremos influyendo en muchísimas personas. Cada día hay muchas situaciones que nos afectan. Y si sumamos días, meses, años… Todos podemos citar profesores buenos por algo que nos aportaron: un gesto que tuvieron, una palabra en un momento delicado… o profesores que nos hicieron daño, que no supieron hacernos amar la materia que ellos supuestamente amaban… No se pueden agrupar, ni generalizar. Si un profesor no siente lo que enseña es imposible que conecte con los alumnos y trasmita algo importante. Esa exigencia es mayor para el profesorado de Religión quien tiene que ganarse a los alumnos, a los compañeros, a los padres…
                Religión no es catequesis, aunque no hay nada malo en la catequesis. El profesor de religión no tiene por qué valorar si el alumno cree lo que enseña. Evalúa conocimientos, igual que los demás profesores. Religión no es catequesis, aunque puede dar pie a error compartir elementos, libros, contenidos…
                La asignatura de Religión habla de la vida, de temas que no siempre salen en otras asignaturas, de preguntas que no siempre podemos preguntar a otras personas, a otros profesores. En ocasiones vemos cómo lo que aprendemos de ciertas asignaturas parecen objetos que guardamos en un cajón que abrimos cuando lo necesitamos para algo. Religión no es algo que guardamos en ese cajón, nos acompaña en más momentos, está más presente, aunque no siempre seamos conscientes de ello, porque no siempre en fácil vivir lo que intuimos por la fe. No podemos dejar las creencias fuera del instituto, es una parte de nosotros mismos y es una parte importante.
                Religión nos habla de algo que percibimos llega a lo más profundo. No fomenta el odio contra otras personas u opciones. No ya solamente de personas de otras religiones, también de personas ateas o agnósticas. Si el mensaje que nos mostraran fuera otro habría algo que no nos encajaría.
                Queremos que la Religión sea buscadora constante e incansable de verdad, que podamos cuestionar todo en clase, que la autoridad del profesor no sea, porque no puede serlo, el argumento esgrimido sobre lo que haya que enseñar. Religión no tiene miedo de lo que la ciencia u otras materias aporten. Pero tampoco se pueden aceptar argumentar con lo que pasó hace siglos para desprestigiar la asignatura a día de hoy. Religión acepta y valora las aportaciones que recibe desde otras asignaturas.
                Queremos que Religión sea un diálogo abierto y respetuoso de la opinión que quiera aportar cada persona, escuchando la palabra de quien se ha preparado pudiendo plantear también nuevas reflexiones, giros, aportaciones de elementos que tal vez desconociendo hacen que tengamos una opinión distorsionada de la realidad. Religión no discrimina ningún tipo de ideas.
                Creemos que en la asignatura de Religión se nos habla de valores que nos forman como verdaderas personas, con retos que nos plantean mejorar, esforzarnos, procurar el bien para otros, los que tenemos cerca, ser solidarios, no juzgar, a seguir soñando que otro mundo es posible si vivimos y promocionamos los valores de los que aquí se nos hablan.
                Cierto es que hoy en día son muchos los que hablan de valores, que todos consideramos que vivimos esos valores. Pero no es cierto, por ejemplo, si encontramos quien recurre al insulto, a la descalificación, o se cierra al diálogo de quien opine diferente.
                Estamos convencidos de que lo que muchas veces se dice exigir es lo que hace que para algunos esto no merezca la pena vivirlo. Es más fácil en nuestra sociedad dejarse llevar.
                Creemos que el marco en el que se encuadra la obligación de los centros de ofertar la asignatura y la posibilidad de los padres de elegirla o rechazarla, respeta la libertad de los padres a la hora de elegir lo que ellos consideran lo mejor para sus hijos. Pero que también es cierto que en determinadas ocasiones no siempre se oferte en las condiciones que la ley marca. Y es fácil confundir o querer confundir que España no es un país laico sino aconfesional.  La cuestión importante de todo este asunto es que no sentimos ninguna imposición en que se nos ofrezca poder cursar esta asignatura, pero sí que la habría en quitarla. Es una propuesta más para nuestra vida.
                Creemos que Religión nos aporta conocimientos que tienen que ver con muchas de las otras asignaturas que nadie cuestiona. También nos llama la atención que comparando con otros países, estos temas están superados y no se pone en duda lo que el estudio de la Religión a porta.
                Aunque uno de los motivos de cursar la asignatura es la fe que tenemos, Religión no es sólo para creyentes ya que una persona que no lo sea puede seguir una clase, participar y hacer aportaciones que seguro que serán interesantes y enriquecedoras. En estas clases no se nos plantea compararnos con otras personas creyéndonos mejores que quien no la curse. Religión no nos hace creernos mejor que nadie; nos plantea que nos esforcemos por ser mejores que nosotros mismos.
                Otro motivo importante para promocionar el estudio de las religiones es la influencia que éstas han tenido en la historia, en el arte, en la filosofía, en la música, en la arquitectura… hace interesante lo que desde la asignatura se puede aportar al conocimiento. También vocabulario. Porque el lenguaje no es neutral, sin más y a veces podemos encontrar qué fácilmente se manipula con un lenguaje que utiliza unas palabras y les da otros significados distintos. Por ejemplo, hoy en día se dice laico con el significado de laicismo.
                Estamos dispuestos a escuchar propuestas para mejorar las clases de religión, valorando que todas las opiniones y creencias son respetables. Pero que para respetar algo hay que conocerlo y a veces encontramos quien critica la asignatura comentando su experiencia personal, cuando la sociedad era distinta y la manera de enseñar también. Decía un teólogo que había personas que hablaban de lo que habían aprendido de Dios cuando hicieron su primera (y última) comunión. Y que eso era tan ridículo como querer ponerse ese mismo día el traje que utilizaron en esa ceremonia.
                A Dios se le rinde culto en los templos, en las iglesias, en las sinagogas… Eso no hace que no se pueda estudiar el concepto de Dios, de quien plantea vías para demostrar su existencia o de quien le niega. Profundizando más para descubrir cómo fueron sus vidas o quién aportó más la humanidad. La fe no implica una irracionalidad sin más, no se trata de creer cualquier cosa. Frente a quienes no son capaces de respetar o de pensar que la experiencia de otros puede ser distinta a la suya; la fe es algo más razonable y razonada de lo que aparenta. Los ateos pueden tener referentes intelectuales. Los creyentes también. Los ateos pueden estar sometidos a falsos ídolos y creerse libres por no reconocer la existencia de un ser superior, creador, redentor o con otras características divinas de otras religiones.
                También es interesante analizar la labor humanitaria que realizan muchas personas con convicciones religiosas, que para otros pasan desapercibidas o son negadas. Esas personas son buenos ejemplos para nuestra sociedad y para nosotros. La labor de los misioneros en países tan lejanos y también hoy en día ante el actual panoramas de crisis que estamos viviendo. También se nos ponen ejemplos de personas, de santos y Papas que en tantas ocasiones, no tan lejanas algunas, han hecho grandes aportaciones hasta con sus pequeños gestos.
                Como conclusión final diremos que hay religiones que han sido muy perseguidas a la largo de la historia de la humanidad, se ha intentado acabar con ellas y no lo han conseguido. Ha habido personas que han pronosticado el fin de las religiones y no han acertado. Una de las características de los seres humanos son las creencias en Dios. No conocer elementos esenciales de las religiones se terminará volviendo en contra del hombre.
                Gracias por la atención prestada. Esperamos que nuestra reflexión os haya aportado algo.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Palabras para mi padre.
El 20 de julio falleció mi padre.
Estas son las palabras que le dirigí en la acción de gracias en la eucaristía que tuvimos familiares y amigos:
Queremos darte las gracias en esta eucaristía, porque nosotros, a pesar del dolor, nosotros celebramos la vida. Porque lo peor de todo, a pesar del dolor y la tristeza, lo peor de todo, no es la muerte.
         Lo peor hubiera sido, no haber compartido y dado la vida. Los setenta y tres años de la vida de Jesús; los cuarenta y cinco años de casados, con sus momentos buenos y los malos; y los treinta y cuatro, treinta y ocho, cuarenta y dos y cuarenta y tres de sus hijos, aunque hay quien no sabe lo que esto significa.
         Lo peor de todo hubiera sido no ser tan querido por la familia, por sus hermanas, por sus sobrinos, por sus nietas, y por tantas personas que le fueron cercanas.
Lo peor hubiera sido no compartir la amistad de los amigos, las anécdotas, los chistes, las cartas, los buenos momentos en torno de una mesa… Gracias por los amigos con los que Jesús compartió tantos ratos divertidos y por los amigos que le siguieron viendo cuando empezó a estar enfermo.
         Por eso podemos darte gracias, por la vida, por el amor, por la familia, por la amistad…
         Porque después de todo hemos aprendido una hermosa lección y es que si Dios nos ha creado y nos ha creado por amor, entonces nos ha creado para siempre, porque el amor, el de verdad, es eterno.


jueves, 14 de febrero de 2013

La clase de religión y lo religioso en la escuela. Política y cultura.

Comparto hoy una pequeña ponencia que me pidieron el año pasado por estas fechas. Estaba algo nervioso y creo que se nota. Bueno, el caso es que es una pequeña reflexión sobre la importancia que tiene hoy en día la religión en la escuela. Si alguien quiere darme su opinión, en lo que no está de acuerdo, en lo que no explico lo suficientemente bien..., me gustaría mucho que me lo dijera; para aprender, para corregir en lo que esté equivocado, lo que sea...



Gracias.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿Para qué hace la gente las cosas que hace? ¿Por qué hacemos tantas cosas que no tienen ningún sentido y nos cuestan tanto? Tal vez no sería tan difícil poder entregar todo a Alguien.


A mí me gusta mucho.